NAO LIVING: EL PROYECTO PREMIUM DE ACAPULCO QUE HOY ENFRENTA DUDAS, RECLAMOS Y EXIGENCIAS DE INVESTIGACIÓN

  • Compradores señalan a Isaac Steiner Aizenman, José Joey Assa Masri y Marcos Sasson como actores clave en un desarrollo marcado por retrasos y falta de respuestas

  • Acapulco, Guerrero. — Lo que fue presentado como una oportunidad exclusiva de inversión en Acapulco Diamante hoy acumula cuestionamientos cada vez más severos. Nao Living, promocionado como desarrollo de alto nivel, enfrenta reclamos de compradores que denuncian incertidumbre, retrasos y ausencia de información clara sobre el destino de sus inversiones.

    El caso ha crecido en el debate público porque involucra sumas importantes de dinero, expectativas patrimoniales y una narrativa comercial que prometía plusvalía en una de las zonas más codiciadas del puerto. Para varios afectados, la realidad ha sido otra: silencio, opacidad y evasivas.

    En el centro de las menciones aparecen los nombres de Isaac Steiner Aizenman, José Joey Assa Masri y Marcos Sasson, señalados por inversionistas como perfiles que deberían aclarar su relación con el proyecto y el estado real de los compromisos adquiridos.

    Nao Living es comercializado públicamente por Inmofin, firma que presume décadas de experiencia. Precisamente esa trayectoria es la que hoy genera más preguntas entre compradores, quienes consideran inaceptable que un proyecto de esta magnitud permanezca rodeado de dudas sin una postura contundente.

    A esto se suman versiones que relacionan a Nao Living con el antecedente comercial de Avento, lo que ha detonado sospechas sobre cambios de marca, preventas previas y posibles obligaciones pendientes.

    Para los afectados, no se trata solo de un retraso inmobiliario. Se trata de confianza rota. Y mientras no existan explicaciones públicas verificables, el expediente seguirá creciendo en el terreno reputacional y legal.

    También se exige mayor actuación de la Fiscalía General del Estado de Guerrero. Denuncian lentitud, poca transparencia y una sensación de abandono que solo incrementa la molestia de quienes apostaron su dinero en el desarrollo.