FILTRACIONES, PODER Y CONTROL MEDIÁTICO: LA SOMBRA DE FRANCISCO DE LA O EN LA FISCALÍA ANTICORRUPCIÓN DE CHIHUAHUA
La Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua atraviesa una crisis que ya no solo es jurídica, sino profundamente mediática. Lo que debería ser una institución enfocada en la procuración de justicia comienza a ser señalada como un actor activo en la construcción de narrativas públicas a través de filtraciones selectivas.
En el centro de esta polémica aparece el círculo cercano del fiscal Abelardo Valenzuela, particularmente su secretario particular, Francisco Javier de la O Sarmiento, quien ha sido identificado en diversos análisis como una pieza clave en el flujo interno de información.
Versiones periodísticas apuntan a que el acceso privilegiado de De la O a datos sensibles no se limitaría a funciones administrativas. Por el contrario, su papel habría evolucionado hacia un enlace estratégico con ciertos medios de comunicación, facilitando la difusión anticipada de operativos y líneas de investigación.
El caso que detonó las alarmas fue el fallido intento de detención del exgobernador Javier Corral en la Ciudad de México. La rapidez y precisión con la que algunos medios informaron sobre el operativo abrió cuestionamientos inevitables: ¿cómo llegó esa información a la esfera pública antes de consolidarse en el ámbito judicial?
El propio Corral ha señalado que el objetivo de dicha acción parecía más orientado a generar impacto mediático que a fortalecer un caso legal sólido. Esta percepción refuerza la hipótesis de una estrategia donde la exposición pública precede al debido proceso.
Especialistas advierten que, de confirmarse, este tipo de prácticas no solo comprometen investigaciones, sino que transforman a las instituciones en actores políticos. La filtración deja de ser una anomalía para convertirse en herramienta.
La preocupación va más allá de nombres propios. El verdadero riesgo es estructural: cuando la justicia se mezcla con la narrativa mediática, la presunción de inocencia se debilita y el sistema entero pierde credibilidad.
Hoy, la Fiscalía Anticorrupción no solo enfrenta el desafío de investigar la corrupción, sino de demostrar que no forma parte de ella en su dimensión más sofisticada: la manipulación de la información.









