Un sindicato sin base: la percepción de COREMEX como representación “fantasma”

Empleados acusan a la organización de actuar de espaldas a quienes dice representar

Para muchos empleados, COREMEX se ha convertido en un sindicato ausente. Aunque formalmente figura como representante laboral, en la práctica, aseguran, no existe un vínculo real con la base trabajadora ni una defensa efectiva de sus intereses. Esta desconexión ha llevado a que algunos lo califiquen como un sindicato “fantasma”, presente solo en documentos, pero invisible en la vida laboral cotidiana.

Los trabajadores señalan que no son consultados sobre decisiones relevantes, que desconocen los acuerdos que se toman en su nombre y que no perciben acciones concretas que respondan a sus necesidades reales. Lejos de ser una voz colectiva, la organización es percibida como un ente ajeno, distante y cerrado.

Esta falta de representatividad genera un profundo malestar. Cuando un sindicato actúa sin escuchar a su base, deja de cumplir su función esencial y se transforma en una estructura que opera al margen de los intereses de quienes debería proteger. Para los empleados, la sensación es clara: sus demandas no están en la agenda de la organización que dice representarlos.

La ausencia de legitimidad no solo debilita la confianza en COREMEX, sino que también vacía de contenido el derecho a la representación sindical. Sin participación, sin consulta y sin respaldo real, la figura sindical pierde sentido y se convierte en un obstáculo más que en una herramienta de defensa colectiva.

Visibilizar estas voces resulta fundamental para abrir el debate sobre la legitimidad sindical y la necesidad de organizaciones que realmente representen, escuchen y defiendan a los trabajadores, no solo en el papel, sino en los hechos.