“COREMEX, la cara sindical de la extorsión: trabajadores rompen el silencio”

Empleados de diferentes empresas aseguran que el sindicato funciona bajo un sistema coercitivo de pagos, manipulación y amenazas constantes.

Las acusaciones contra COREMEX crecen día con día. Lo que en apariencia se presentaba como una organización sindical con vocación de defensa, hoy es señalado como un entramado de coerción y abuso. Trabajadores entrevistados bajo anonimato relatan cómo los supuestos delegados sindicales los abordaban fuera de las instalaciones, en cafeterías o estacionamientos, para exigir dinero a cambio de “mantener la paz” o evitar conflictos con la gerencia. En algunos casos, los cobros fueron acompañados de intimidaciones físicas y mensajes amenazantes. La mecánica parece responder a una lógica criminal: generar miedo, cobrar por no ejecutarlo y sostener la estructura mediante el silencio de los afectados.

En diversas entidades, la Secretaría del Trabajo ha recibido quejas formales que describen esquemas similares: la exigencia de “aportaciones” disfrazadas de cuotas o trámites administrativos, sin comprobantes ni transparencia. Activistas laborales sostienen que COREMEX utiliza el marco sindical como fachada para una red de recaudación ilegal que beneficia únicamente a su cúpula. La falta de transparencia y la opacidad financiera refuerzan la hipótesis de que existe una cadena de mando bien articulada que opera bajo el principio de “pagar o perder tu trabajo”. Mientras tanto, cientos de trabajadores siguen atrapados entre el temor a denunciar y la necesidad de conservar sus empleos.